jueves, 31 de mayo de 2007

SOBRE EXPUESTO



Quién diría, a mis 19 años y añorando el pasado. He pensado recortar los pensamientos de mi mente, construir sobre ellos la víspera de mi futuro. Es extraño, todo pasa y con las experiencias me pierdo en la secuencia de mi propia vida. Otro año más, otro día más, otra alma más; así se va y así se esfuma. No concibo el día en que me siente en el baúl de mis recuerdos y me empape de las distintas fragancias que me ha regalado cada persona que tropieza en mi camino. Ya viene la temporada lacrimosa, triste, melancólica, pero es en esta época en donde reflexiono y añoro a la gente que se fue, a las personas que deje de ver y que jure quererlas tanto, que jure nunca olvidarlas y que el tiempo se ha empeñado en volver su recuerdo borroso y confuso. Me pregunto: ¿dónde quedó la manía de enroscarme en los brazos de mi madre y sentir que con su cariño protegía mi débil corazón?, ¿dónde quedó la sorpresa que descubría en cada platica con mi abuelo?, pues bien, dónde quedó, dònde quedó. Trato de buscar en la oscuridad de mis recuerdos, pero sólo encuentro pedazos de estos pasajes.


¡La melancolía se apodera cada vez más de mi!... ¿por què?, me duele descubrir que con el paso de los pasajes, no logro encontrar algún ser que haya logrado hacer palpitar mi corazón, que haya hecho cenizas mi timidez, que haya logrado con su cariño voltear mi mundo y recargarlo en su corazón. Pero ¿cómo?, no se, quisiera llorar y descubrir que detrás de esos ojos color café que me miran con desconfianza, se encuentra el verdadero amor. Me gusta pensar que el hecho de no encontrar aquellos recuerdos, es por el simple hecho que todo se puede sintetizar en ti. Pero espera niña, no corras tan rápido (siempre me repito eso), no corras tan rápido porque el tropiezo puede romper todo lo que has construido; tal vez aquello que yo siento que es amor solo es un espejismo de la seducción y la desesperación por no encontrarte; por eso te digo donde quiera que estés, siendo o no el dueño de esos ojos color café que ahora me extrémensen, que sigo esperando tu regreso y solo pido tiempo y esperanza para no perderte sin antes conocerte.
Ahora antes de olvidar lo que este presente me esta dejando, doy gracias a todo aquel que se paro en su camino para regalarme una sonrisa, una platica (no importa en donde, personal o por MSN), para regalarme lo que para mi si es especial, su amistad, a las personas que quiero, amigos de tanto tiempo, amigos de universidad, amigos del cine, amigos, hermanos que me han sabido comprender y aceptar como soy, los quiero y no les prometo quererlos para siempre pero si escoger su esencia en algún futuro y empaparme de ella para embriagarme de los recuerdos que ahora construyo con ustedes; de todo corazón gracias!!!!

GRANDES CONTRADICCIONES DE LA UNIFICACIÓN DE MASAS Y LA DIVERSIDAD CULTURAL EN EL MÉXICO CONTEMPORANEO

Por: Maricela Paz

¿Eres de las personas que cuando ve un anuncio de un nuevo producto en el televisor, piensa en probarlo?, pues tal vez, más de la mitad de la población lo ha pensado al menos alguna vez en su vida. La importancia que ha tomado en los últimos años el consumismo en México ha sido totalmente relevante y trascendente para el estudio de nuestra sociedad.

Pero este fenómeno que ha venido a revolucionar comportamientos, preferencias e ideologías en la sociedad (conformada actualmente por “consumidores” y ya no por personas) tiene detrás, grandes impulsores como son los medios de comunicación y el sistema globalizado que se ha puesto en boga y que ha despertados opiniones encontradas. En la actualidad, nos hemos acostumbrado a vivir rodeados de marcas, de comerciales y anuncios que nos bombardean con información y estrategias para comprar, comprar y comprar. Si abrimos una revista, lo primero que encontramos son páginas enteras promocionando los zapatos de temporada, si prendemos el televisor vemos gente (artistas con apariencia perfecta y conocidas por la sociedad popular) anunciando cualquier tipo de artefacto que produzca dinero y, así podría hacer mención de infinidad de ejemplos con los que nos topamos en la vida diaria.


La pregunta importante que viene a mi mente es, ¿este consumismo que ha llegado de la mano con la globalización, de verdad nos afecta o por el contrario nos ayuda a evolucionar?, el contestar esta pregunta te pone a analizar desde varios puntos los beneficios y no a lanzar juicios sin fundamentos. Estamos acostumbrados a buscar y mostrar todas las complicaciones y desventajas que nos trae este fenómeno; que no nos hemos detenido a pensar en que sólo es parte del sistema y es parte de la distinción que se ha dando en los seres humanos, cumple y satisface necesidades, como el pertenecer a cierto status (ya que lo que consumes es lo que eres), entre otras cosas.

Según los Estudios Culturales, en América Latina (sobre todo en México) existen diversas circunstancias que hacen que en estas naciones exista la apatía por renovar el conocimiento y crear algo nuevo, como teorías o experimentos. La verdad es que siempre usamos referencias extranjeras, como en las teorías o simplemente con las empresas trasnacionales que vienen a innovar nuestro mercado. Tal vez el hecho de que México es hijo de colonizadores, hace que el “malinchismo” este a la orden del día. Traduciendo esto a la vida actual, basta con realizar una etnografía en un de las tiendas departamentales más importantes de la ciudad de Oaxaca, denominada “Fabricas de Francia”. Si nos ponemos a observar con dedicación, nos podremos dar cuenta que las marcas más caras son las de importación como “La Coste” (lo cual hace a la tienda de un alto grado de prestigio), pero esto no es lo más importante, si no que, cuando se hacen las “noches nocturnas de descuentos”; lo primero que se va es la mercancía de importación que ahora están a bajos precios. Ciertamente la palabra “importación”, nos suena como un sinónimo de calidad y si es caro mucho mejor.

Pero por qué hacerle el feo a la producción mexicana, a la artesanía nacional, para ser más claros, por qué hacerle el feo a lo que está hecho en México. La respuesta puede radicar en nuestra baja autoestima y poca fe hacia nuestro país, la admiración por lo ajeno ha venido a cegarnos los ojos y ver sólo lo que nos presenta Estados Unidos o alguna “potencia” del mundo.

Estados Unidos se ha convertido en el gran pastor de la “Aldea Global” que pretende unificar a todas las naciones del mundo, es la gran oveja de la campana que guía a los demás corderitos en este camino hacia la utopía de la Globalización y, por desgracia México es su fiel admirador. El consumismo a nuestro país, entró por la barrera fronteriza que compartimos con este país del norte (denominado como “el gran hermano”), ya que sus empresas como Mc Donals ha cambiado costumbres alimenticios en gran parte de la población del centro y norte de nuestro “amado México”. Pero también es cierto que algunos estados del sureste (como es el caso Oaxaca), se han negado a aceptar del todo este mecanismo de comida rápida. Será por las tlayudas, por los tamales o por la genérica y gran variedad que nos aporta la cultura gastronómica regional, que es muy difícil que los oaxaqueños tomemos como una verdadera comida las hamburguesas, los hot dogs o las pizzas que encontramos en un Pizza Hut o en Burger King.

Podríamos hacer análisis de este fenómeno en diferentes regiones del país y los resultados serían demasiados extremistas y contradictorios, así, encontraríamos a los grupos que han aceptado y acoplado la comida rápida en sus vidas cotidianas, como lo que se reniegan a hacerlo. Lo cual, nos muestra la polaridad de culturas, costumbres y tradiciones que existen sólo en el territorio mexicano y con lo que se está enfrenando la globalización.

No es fácil engañar a las sociedades, como tampoco unificarlas en una misma ideología, la cultura que traen arraigada está formada por siglos de historia y esto hace que ni el consumismo, ni el mismo idioma, ni el compartimiento de ideas, puedan romper esta diversidad cultural y esta identificación personal que lleva cada persona impregnada en su personalidad y su espíritu nacionalista.