jueves, 26 de julio de 2007

Recreaciones de un 1800

Simplemente no me canso de ver las fotos de antaño.

Tal vez no nací en esas historias; no pertenecí a las familias de sociedad, no entendí el vértigo de declarar las preferencias sexuales en público, ni tampoco la compra y venta no clandestina de señoritas cual si fueran ganado en días de plaza. Pero todo esto me remonta a lo que nunca viví y curiosamente añoro; como al olor de tierra mojada, al olor de sudor rancio y sin pizca de desodorante.

Me remonta a olores confusos que retomo de mi imaginación escasa y limitada por las notas rojas de la sección policíaca, de las noticias de la bolsa y de los amores de Juanita...

Tal vez no nací junto a la vaca del pastor, ni tampoco nací en la cuna de un hacendado. Lo cierto es que nací cientos de años más tarde.
No conocí los ferrocarriles; no reconocí las noches simplemente iluminadas con la luz de las estrellas, la luna y una que otra vela perdida. Lo cierto es que nací con la inflación en el país, crecí junto a la devaluación del peso, conocí el significado de lo material y la perdida de la espiritualidad.

Tal vez no fue una partera quien me trajo al mundo y no vi de cerca las guerrillas clandestinas que surgían por liberar a un México injusto y temeroso cual recién nacido. Lo cierto es que fue un doctor quien vi por vez primera, también es realidad que ahora visualizo por el televisor las guerras entre las naciones para conseguir el poder, con tristeza visualizo óomo se entretienen con bombas y vidas humanas como si de un videojuego se tratase.
Pues bien, tal vez no nací en un 1800, no viví en un monte lleno de aromas que pudieron hacer fiesta en mi nariz y estimular mis sentidos, como si de un orgasmo se hablase.
Curiosamente nací en un siglo viejo y cansado de cargar tantas incongruencias y blasfemias. Nací en un siglo en donde las fotografías ya no necesitan ser sacadas en blanco y negro por falta de color en el revelado; puesto que el mundo pinta su propio color lacrimoso por tantas veces que ha llorado de incertidumbre.

Pobre de él que ahora ya no tiene esperanza y se sienta en la mecedora en donde añora el horizonte que se fue y que no volverá... se sienta pacientemente a esperar el fin de su destino... que se niega a llegar.

viernes, 13 de julio de 2007

ReclamOs al estilo de una canción...(SIN DESTINATARIO EXACTO) II parte

Quién entró o quién salió? ¿quién murió o quién nació? Tal ves fui yo, y es que no tengo porque justificarme, pero no me fijé en cerrar la puerta.
¡Sí!, esa puerta apenas sostenida por el delgado hilo del estambre viejo y mal arreglado.Tampoco puse atención en la cínica mirada q penetraba hasta los hues0s; pero por una extraña razón no me impresionó.
¿Será por qué acostumbras acostumbrarme a tus conversaciones sin palabras?. No me mires de la misma forma, ya lo sabes, tu cínica mirada no me impresionó.
Y sí, yo sé que se me olvido cerrar la puerta, pero a ti...a ti se te olvido cerrar mi corazón cuando decidiste mudarte de él. Mudarte sin avisar, como aquel inquilino incomodo que no deja rastro atrás y se esfuma sigilosamente de la escena del crimen.
¿Recuerdas que te justificaste con la odiosa escusa de perder las llaves de mi puerta?. Pues no veo porque levantarse y no caer, no me digas que tengo que llorar por mi sensibilidad de no querer matar a la araña que colgaba del estambre viejo.
Es curioso, pero ya hasta me resulta monótona la entrada y salida de los huéspedes en mi corazón. Tengo una lista interminable de los que dejaron de pagar renta y se mudaron a otros corazones mas jóvenes y menos maduros al que ahora tengo y que está en remate o en promisión si así lo quieres ver.
¿Ves el letrero grande que cuelga de la chapa?... la razón es que ya no quiero seguir abaratando mis sentimientos como lo hice tanto tiempo antes, Sólo quiero cerrar los ojos y encontrar en la oscuridad al nuevo espacio, lo quiero reconocer con las manos, con el cuerpo y no con la mirada. No quiero volverme a engañar, solo quiero soñar y por eso... por eso olvide cerrar la puerta.