viernes, 26 de junio de 2009

Ausencia Obligada

No es que le tenga miedo a las letras, al contrario, siempre he dicho que se les debe tener cariño y respeto, porque son ellas finalmente las que, en un juego de composición, estructuran los sentimientos y pensamientos que brotan de manera desarticulada y atropellada en la mente de uno.

No es que la ausencia haya causado estragos en mi manera de exponer la visión de lo arrumbado que resulta el mundo en un pedazo de tierra llamado ciudad y que se pretende colocar, de manera autónoma y emancipada, como terreno totalizador de mi existencia. Simplemente hoy he podido parar un momento y voltear a tras para contemplar lo que, en este último año, ha sido nota de primera plana en mi vida.

Ciertamente hoy me di cuenta de lo tan olvidado que tenía mi faceta de escritora improvisada y torpe, no siempre es bueno darse cuenta de lo que en un principio te apasiona pero que te ves obligada a dejar por cuestiones de jerarquización. El tiempo transcurre a pasos agigantados y cuando menos te lo esperas, resulta que estas en etapa de maduración e independencia, cuando abres lo ojos te das cuenta que estás viviendo lo que hace cinco años soñabas, te das cuenta que si bien no es como lo planeaste resultó mejor o peor el juego del destino que monitoreaban tus pasos.

Ahora entiendo lo que en años pasados se murmuraba a los costados de mi sendero, no pretendo parar, pues este es el comienzo, no quiero dejar de ser yo, pero tampoco deseo vivir por siempre en el abandono total de lo que la realidad me ofrece, sé que en este nido de imprevistos siempre habrá algo o alguien que esté esperando a que llegues a la meta, siempre habrá alguien que te estreche en su cariño y te envuelva como capullo protector.

Hoy solo ofrezco disculpas por mi ausencia obligada, porque es lo único que me queda, sin embargo mi alegría de vivir seguirán plasmándose en las letras descriptiva de esta minúscula existencia.