sábado, 26 de junio de 2010

Sólo fue un abrazo...

Sólo fue un abrazo justo quince minutos antes de tomar el autobús que me conduciría de nuevo a casa. Más que un abrazo yo diría que fue un intento de palmadita en la espalda, a medias, como no queriendo la cosa, como si el abrazo consumiera todo tu tiempo y el metro de regreso, más el pesero que espera siempre abajo de la línea azul, se fueran si decirte adiós.
-¡Te quedan diez minutos para tomar el camión!- me dijiste presurosamente.

-¡Son quince, apenas son 9:15!-respondí un poco enojada porque tu impaciencia para salir corriendo de ahí me desquicio.

Me entregaste mi pequeña maleta, mi celular, mis boletos y una dona para el cabello. Sonreíste y te aventaste a mí, imprudente, sí esa es la manera para llamar a tu actitud torpe. Las palabras también salieron de la misma forma, torpes, aventadas, como si ese: "Ojalá vengas más tiempo, ¿una semana tal vez?" tuvieran fecha de caducidad y esa era la única oportunidad para externarlas.

La cena con velitas para dos, vino y el "La Fondue" nunca llegaron, era de esperarse, mucho romanticismo para dos extraños se escapaba de la lógica de un binomio que comenzaban a intimidarse.

En su lugar, aparecieron unos tacos de bistec, acompañados de un guacamole y agua de limón para rematar. Un par de películas de comedia, escogidas por el sistema de cable, rescataron el lunes que más bien parecía domingo por nuestra manía ermitaña de hartarnos de la casa.

Algo bueno debíamos tener en común, sino yo no le veía el caso de viajar seis horas sólo para dormir en tu cama, espantarte el sueño y regresártelo con el tradicional "piojito".

Dos días, sólo fueron eso, dos días, dos museos visitados, cuatro chelas y un par de rones consumidos, tacos de bistec, ocho videos para reírnos hasta que nos dolió la panza, una cajetilla de cigarros, las películas de comedia, cinco abrazos escondidos bajo las sabanas, peleas de cuatro piernas,  una noche sobre tu almohada y ningún beso gastado.

Sólo quedan las ganas de regresar, las ganas de experimentar y una ausencia tuya que no se logra explicar!