Mi perro, mi árbol y mi banca. Tu espejo, tu reflejo y tus complejos. Nuestro encuentro perfecto, nuestro tiempo, nuestro olvido. Ustedes espectadores de ella y de él. No es cuestión de conjugar tiempos y formas, todo cae en mi cuento perfecto de los dulces sabores de la felicidad. ¡Sí!, esa felicidad que palabras se votan de mi boca hacia el masivo mar y aun así no llegan ni a la mitad de éste.
Reír con ojos ingenuos, con la frente en alto, con los brazos extendidos, con los labios frescos y con la boca insensata. ¿Quién querrá perdérselo?, sólo el loco suicida que cambia lo mucho por lo poco, pero no importa. No a quien encuentra la chispa de un segundo que resulta ser el motor de una vida más ligera y próspera.
Sorprendente un beso sabor a menta con chocolate, un abrazo con olor a palomitas de caramelo, un te quiero sumergido entre alcohol y chispas de azúcar. No es combinación de sabores y menos una receta de cocina para hacer sonreír, porque de aquellas ya está lleno el recetario y aún así algunas salen contraproducentes.
Mejor dime, ¿a qué te sabe un gracias a la una de la mañana en un despertar de surrealismo inspirado en unos ojos perdidos entre tanta cortesía? ¿A qué te huele un te amo atrapado en un suspiro que te refresca hasta temblar de encanto? ¡Ah!, que difícil y atropellado encontrar una respuesta presurosa., cuando se dice que la razón pierde estilo y elegancia ante los presurosos sentimientos que corren para no ser descritos y ni siquiera reconocidos. Mejor juguemos y encantemos todo lo que pueda ser encantado con una sonrisa eterna y transparente, que ni el sentimiento más rencoroso pueda borrarla.
¡Vamos, sonríe! que aún no se le encuentra multa ajena a tus ojos radiantes. Sonríe claro y sincero que por hoy todo es posible en un mar de fantasías.
Reír con ojos ingenuos, con la frente en alto, con los brazos extendidos, con los labios frescos y con la boca insensata. ¿Quién querrá perdérselo?, sólo el loco suicida que cambia lo mucho por lo poco, pero no importa. No a quien encuentra la chispa de un segundo que resulta ser el motor de una vida más ligera y próspera.
Sorprendente un beso sabor a menta con chocolate, un abrazo con olor a palomitas de caramelo, un te quiero sumergido entre alcohol y chispas de azúcar. No es combinación de sabores y menos una receta de cocina para hacer sonreír, porque de aquellas ya está lleno el recetario y aún así algunas salen contraproducentes.
Mejor dime, ¿a qué te sabe un gracias a la una de la mañana en un despertar de surrealismo inspirado en unos ojos perdidos entre tanta cortesía? ¿A qué te huele un te amo atrapado en un suspiro que te refresca hasta temblar de encanto? ¡Ah!, que difícil y atropellado encontrar una respuesta presurosa., cuando se dice que la razón pierde estilo y elegancia ante los presurosos sentimientos que corren para no ser descritos y ni siquiera reconocidos. Mejor juguemos y encantemos todo lo que pueda ser encantado con una sonrisa eterna y transparente, que ni el sentimiento más rencoroso pueda borrarla.
¡Vamos, sonríe! que aún no se le encuentra multa ajena a tus ojos radiantes. Sonríe claro y sincero que por hoy todo es posible en un mar de fantasías.
1 comentario:
un dia me mire i pense en muchas kosas todo eran vano i fuera de si ... un dia dije waa kuando sera ke mi vida sonria ... un dia pense porke no muero mañana ... un dia pense waa ke grande es la vida ... i otro dia pense en no pensar nada ...la felicidad es tan efimera ke en un instante puede perderse pero en largas temporadas kedarse solo es kuestion de sonreirle siempre al ke no lo ace ... jaaaa no ps esta shido para ke veas ke si lo lei i puse algo ehhh ....
Publicar un comentario