jueves, 5 de marzo de 2009

ReclamOs al estilo de una canción (sin destinatario exacto) III parte

Pinto caritas felices en un lienzo sucio y descolorido, intento componer un poco mi animo ante los sucesos que negativamente afectan a mi persona, ahora involucrada en la nota del dia a dia.

Pinto con colores fuertes, alegres, que disfrazan el opaco sentido de mi corazón, un corazón burlado por el destino de supuestos amores disfrazados en las penumbras de la emancipación.

Tengo tino al enjuiciar radicalmente las malas acciones que utilizas para no involucrarme, para no hacerme participe de tus sonrisas, pero entonces me escuso en el ¡no me importa! y vaya si estaré desquiciandote por tanta "niñeria", pero no encuentro como hacerte saber que eso me afecta .

Puedo verte caminar solo y entonces te combino a mi lado para acompañarte y andar en el mar si es necesario. Como bien lo dice Sabina "ni tan arrepentido ni tan encantado de haberte conocido lo confieso, tú que tanto has besado, tú que me haz enseñado".

Podrias dormir a mi lado y causaria el mismo efecto, podrias vivir a kilometros de distancia y no haberte conocido ni por equivocacion, podria a ver muerto primero
o tu no haber nacido, en fin,pudiste ser mi vecino a quien solo veia por sombras y conocia por rumores.

martes, 3 de marzo de 2009

Hoy quierO regresar!

Y aquí me veo yo en un momento de óseo, en donde tengo miles de preocupaciones en la mente pero que ahora intento desairar.

Con escuela y con trabajo, como bien dicen, tengo todo y no tengo nada. Pero vamos, al menos me mantengo ocupada y no me da tiempo de pensar en que si el sapito no murió después del pisotón que le dio el niño travieso, en la última visita al pueblito mágico y tan escondido.
Vaya que ahí al menos era feliz, estando en la nada y teniéndolo todo, si bien la naturaleza es sabia y el silencio es el mejor refugio que se pude encontrar ante tanto trafico de sonidos en la ciudad, ante tanto vocabulario atropellado que escuchaba en mí ya cotidiana vida.

Felicidad encontré en ese pueblito en donde ni una puta seña de televisión, en donde para encontrar un teléfono decente tienes que caminar hasta la mitad de la montaña, en donde las 8 de la noche se pierden entre la oscuridad y resulta igual si son las 10, 11 o 12.

Armonía encontré en ese pueblito donde la gente aun se detiene a saludarte, en donde si eres foráneo te miran con desconfianza, pero después del primer día eres bienvenido en la mesa de la casa de Don Benito.

La verdad es que para llegar al pueblito es un verdadero peregrinaje y quedarte resulta toda una prueba de fuego ante las comodidades acostumbradas. Uno se pregunta, cómo le hace la gente para vivir felizmente ahí, cómo le hacen los niñitos viviendo en un lugar hundido entre las montañas, en donde apenas y llega la luz eléctrica, en donde el frió es cruel con ellos, en donde estar descalzos caminando entre la tierra es lo más común para sus piecitos.

Sí, yo encontré libertad en ese lugar tan contradictorio, me encontré a mí plasmada en la mínima simpleza, encontré mi humanidad sin tantos prejuicios, sin tanta pintura, sin tanto arreglo, sin más que yo y la naturaleza.

Quiero regresar, lo insipiente de esta ciudad me hacen ahogar mis gritos de intolerancia, quiero regresar y despejar la mente, liberar el alma, caminar descalza por la tierra rasposa, respirar el viento que sopla descontrolado, llegar hasta la cima de la montaña y ver el atardecer, quiero estar ahí, quiero cerrar los ojos y sentirme inspirada hasta los huesos.