El 06 del 07 del 10 se cumplirán 23 años. Los suficientes para emprender la huida de esta ciudad, sin dirección fija, sin tiempo de espera, sin estancia segura.
Los 22 pasaron sin avisar, sólo llegaron, se instalaron, robaron espacio en el cajón, rompieron con la rutina, cerraron ciclos, abrieron otros, en fin, hicieron daño y dejaron huella.
Los 23 pintan de diferente manera, vienen acompañados de la autonomía, de la independencia, justo en el bicentenario de la "emancipación nacional", eso nada tiene que ver, porque este proceso es privado, es particular, contradictorio, pero se hace referencia porque existe el temor grande de....¿¿qué chingados hacer con una vida??
La vida se me entregó, así, sin avisar, sin prevenir. Un día sólo me regalaron una cajita vacía envuelta para regalo y me advirtieron: "Ésta es tu libertad, tu vida, cuídala, tómala", lo que pudo significar un buen pretexto para provar las nuevas alas y volar alto a pesar de la turbulencia.
Así es esto, sin tanta ciencia, ahora se tiene el poder de desición, el volante de los 23, lo escalofriante de la soledad.
En fin, ya se acercan los 23, sin pastel, sin velitas y sin calenda... y los 22 se van, detrás de un proceso electoral engorroso y fanfarron.
Yo me iré en un mes y quiza regrese en tres, a seis hora de esta ciudad colonial, lejos de los que me hacen sonreir, de los que me hacen llorar y desesperarme, pero me llevo los 23, estos que llegan con fecha de caducidad, avisando que no son para siempre. Estos que todavía tienen carrera lagar en esto que todos llaman vida.
1 comentario:
chaaaleee me haces llorar jajajaja, mal plan... es real todo lo ke sientes es real, pero a pesar de todo, me da gusto ke en esos 22 hayamos pasado cosas chingonas, esa vibra positiva la conocí gracias a ti, y mira tu vas a enseñarme cosas pork yo apenasss tu jajajaja.. t kieroo charra no lo olvides
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